29 de septiembre de 2017

Estos días veo carteles y lonas con mensajes de “Democràcia!” por toda Barcelona. Me inquieta cómo ha calado entre la gente la asociación entre independentismo y democracia. Muy en la estrategia independentista de comunicarse mediante eslóganes, algunos tratan de negar esta asociación con el mantra de “Esto no va de independencia, va de democracia”. ¿Es eso cierto? Es muy fácil comprobarlo: sólo hay que ir a una de las manifestaciones supuestamente organizadas a favor de la democracia y comprobar que están llenas de esteladas (el símbolo del independentismo) y cómo los cánticos de “independencia” son constantes. ¿Esto va o no va de independencia?

27 de septiembre de 2017

Estamos a cuatro días del 1-O (“el día de la explosión nuclear”, bromeaba un amigo hace poco). La movilización social surgida al calor de las detenciones del pasado miércoles ha ido languideciendo, afortunadamente. Y digo afortunadamente porque el ambiente de tensión social que se vivió durante esos días en Barcelona fue muy desagradable. Sin duda fueron los días de más enfrentamiento que he vivido. Amigos del extranjero me escribían preocupados por los “disturbios” que asolaban Barcelona. Incluso mi madre, a quien no le interesa mucho política, me envió algunos whatsapps preocupada por la situación.

Hoy, los balcones continúan engalanados con más esteladas que de costumbre (muchas de ellas recién compradas). Pero las caceroladas (que el miércoles fueron ensordecedoras en mi barrio) ya son casi inaudibles. Me alegro que el 1-O se aproxime en un ambiente de relativa calma. Sinceramente, creí que a día de hoy la calle estaría mucho peor.

Que la enorme movilización de hace una semana haya perdido presión tan rápidamente me da esperanza. También me da esperanza que la organización de referéndum esté recurriendo a subterfugios cada vez más inverosímiles: hoy he leído en El Mundo que la policía sospecha que las urnas están siendo distribuidas en camiones de una empresa de congelados1 (no sé si será verdad, pero el independentismo siempre ha sido muy imaginativo). También he leído que las notificaciones a los miembros de las mesas electorales se han hecho de forma casi clandestina, carta en mano y sin ningún tipo de certificado ni justificante. Todo eso me da esperanza. ¿Esperanza de qué? Pues de que, superado el cénit del 1-O, pueda llegar algún tipo de calma más o menos estable que facilite la desactivación de la espoleta atómica. Que unos reconozcan que su referéndum no tiene ningún tipo de validez más allá de la expresión de protesta y que los otros dejen de ignorar el crecimiento del sentimiento independentista como si no fuera su problema.

Lo único que me da miedo es que Puigdemont decida ponerse en plan Kin Jong-Un y nos sorprenda declarando la independencia a la brava, quizá el 6 de octubre para emular a Companys. Ahí ya entraríamos en una situación muy peligrosa que espero que nadie esté sopesando provocar.

1 http://www.elmundo.es/cataluna/2017/09/27/59caa9cb468aeb18248b465a.html

21 de septiembre de 2017

Ayer leí en un periódico (no recuerdo cuál) que nadie podía sorprenderse de que la semana previa al 1-O fuese de máxima tensión. Y es verdad: la manifestación de ayer iba a acabar ocurriendo, de un modo u otro, uno de estos días. Sigo pensando que la manera de actuar de la Guardia Civil fue demasiado provocadora (supongo que obedeciendo órdenes), pero a la vez estoy seguro de todos los involucrados en el referéndum ya habían planeado subir la temperatura al máximo en los próximos días. Los registros y las detenciones han sido la mejor excusa que podían tener.

Hoy han continuado las réplicas en “la calle”, es decir, en la vida diaria, mi vida diaria: alguna conversación en el gimnasio, un par de chavales con la estelada a modo de capa paseando por el centro, una chica con la camiseta de la Vía Catalana en el autobús. No tendría que sorprenderme, cierto, aunque quizá lo que siento tienda más bien inquietud. Hasta ahora el choque de trenes era cosa de los medios y de alguna manifestación localizada. Ahora la protesta está muy cerca, a unos metros de mí, me llega en forma de emails, sobrevuela mi cabeza en forma de helicóptero de los Mossos. Hoy el editorial de La Vanguardia pedía serenidad, lo cual tampoco tranquiliza. Desde ayer he leído varias veces que “la protesta ha tomado la calle” y frases parecidas: pues bien, la calle es diversa e imprevisible, a veces impulsiva. El independentismo ya no podrá volver a decir que en sus manifestaciones “nunca se ha roto ni un cristal”, como hace desde hace años1,2:


Cruzo los dedos para recordar algún día estos días como una anécdota aventurera en una sociedad poco acostumbrada a asomarse a este tipo de aventuras.

1 https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/pujol-si-nos-hemos-hecho-independentistas-es-para-que-cataluna-siga-siendo-un-pais_7596_102.html

2 http://www.europapress.es/catalunya/noticia-govern-destaca-manifestacion-independentista-fue-masiva-ejemplar-20170912140626.html

Trece días

A trece días para el referéndum del 1-O, los medios echan humo. Leo los titulares de hoy de El Periódico, sección de Opinión: La lucha final1, Degenerando2, Histeria3, Derrota4. Desde el día 6 no se habla de otra cosa en los medios catalanes.

Pero la calle está sorprendentemente tranquila: con la retirada por parte de TMB de la publicidad del referéndum del metro y el autobús5, no parece haber ni un solo cartel ni banderola sobre el 1-O en ninguna parte (descontando los que cuelga la gente en los balcones a título particular). Supongo que la ausencia de campaña de NO, la amenaza de acciones judiciales y el hecho de que llevemos semana  de campaña extraoficial han aconsejado limitar el gasto en publicidad. Además, a estas alturas nadie (que yo sepa) ha recibido aún información sobre las localización de las mesas electorales, y va sonando el rumor de que habrá que llevar la papeleta imprimida de casa.

A trece días para el 1-O, mi sensación es que hay cada vez más ruido de fondo pero el referéndum como acto jurídicamente vinculante se desvirtúa. Me pregunto cómo es que el President Puigdemont no ha actuado legalmente contra los alcaldes que se han negado a ofrecer locales municipales para el referéndum, cómo es que no hay sanciones previstas para los ciudadanos que se nieguen a ser presidentes o vocales de las mesas electorales. Esto es lo que se haría en cualquier proceso electoral normal y la ausencia de acciones en este sentido me hace sospechar que el Govern es consciente de su falta de capacidad operativa.

Este septiembre nos está dejando titulares que nunca creí que leería. Pero, con todo lo excepcional de la situación, a trece días para la hora cero creía que el ambiente estaría más crispado socialmente. Me alegro de que no lo esté y espero que continúa así pese a que muchos intentarán que la temperatura siga subiendo.

1 http://www.elperiodico.com/es/opinion/20170917/la-lucha-final-6292022
2 http://www.elperiodico.com/es/opinion/20170917/degenerando-6291754
3 http://www.elperiodico.com/es/opinion/20170917/dos-miradas-histeria-6291859
4 http://www.elperiodico.com/es/opinion/20170917/derrota-por-fonalleras-6291006
5 http://www.elperiodico.com/es/politica/20170918/tmb-retira-publicidad-referendum-autobuses-metro-6293260

Imponer el relato

En la política los nombres cambian con mucha más rapidez que los conceptos que definen. Por ejemplo, en el entorno del procés se ha puesto de moda el término “imponer un relato” para referirse al análisis de cualquier hecho desde una perspectiva siempre favorable a los intereses de su ideología. Naturalmente, éste no es un invento de los estrategas independentistas: es el “en las elecciones ganamos siempre” que hemos visto tantas veces. La actualidad nos da ejemplos constantes de su uso, ya sea en la prensa, la televisión o las redes sociales (uno de mis favoritos es cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras transformó su dimisión de 2015 en un acto de “devolver de la soberanía al pueblo”).

Dije hace unos días que me sorprendió agradablemente el esfuerzo mediático e institucional por desvincular el atentado del 17-A del proceso independentista. Sin embargo, tras el impacto inicial la dinámica del procés se ha vuelto a imponer y todos han comenzado a arrimar el ascua a su sardina: la eficacia de la respuesta policial e institucional tras el atentado ha servido a los medios unionistas para profundizar en conceptos de unidad frente al terror que, en el contexto actual, nos llevan a pensar fácilmente en la unidad de España. Por el lado independentista, algunos han corrido a ver en esa eficacia un claro apoyo a la independencia: Cataluña ha demostrado que puede perfectamente funcionar como un Estado; las instituciones y fuerzas de seguridad catalanas no tienen nada que envidiar a las de cualquier Estado europeo; la prensa extranjera hablaba de “Catalan police” y no de “Spanish police”, etc1-4. Cada uno trata de “imponer su relato” frente al de los demás, convencer a la gente de que su equipo ha ganado el partido y, si es posible, conseguir que su interpretación se la que prevalezca en los medios y las redes sociales.

Hagamos ahora un ejercicio: imaginemos por un momento que la respuesta de las instituciones catalanas al atentado hubiera sido insatisfactoria y que hubiera recibido un aluvión de críticas. ¿Qué hubiera ocurrido? ¿Cuál hubiera sido el análisis? ¿Se hubiera entonado un mea culpa con la misma celeridad con la que se han colgado las medallas? Mi sensación es que no. Los medios unionistas hubieran vinculado implícitamente esa inoperancia al turbulento proceso de “desconexión” promovido por el independentismo, insistiendo en la inapelable necesidad de reconstruir la unidad institucional. Y los opinadores de la independencia hubieran corrido a transformar esas críticas en un relato de apoyo a la independencia: las instituciones catalanas no han podido actuar correctamente porque no reciben suficiente apoyo del Estado español; España ningunea y oculta información a los Mossos; aquí tenemos un motivo más por el que Cataluña tiene que cortar con España, etc.

Por supuesto no lo podremos saber nunca, pero tengo la convicción de que las conclusiones hubieran sido exactamente las mismas en ambos casos: así es cómo funciona la estrategia del “imponer un relato”, que es tan vieja como la misma política. Aquí todos dicen que ganan, como si en el 17-A hubiera algo que ganar.

1 http://www.vilaweb.cat/noticies/la-paradoxa-informativa-la-geografia-el-nostre-compromis-els-mossos-i-el-dia-que-vam-actuar-com-un-estat-opinio-pere-cardus-rambla-barcelona-cambrils-atemptat-catalunya/
2 http://www.diaridegirona.cat/opinio/2017/08/20/mossos-estructura-destat/862966.html
3 http://elmon.cat/opinio/23926/un-vell-estat-a-remolc-dun-nou-estat
4 http://www.naciodigital.cat/opinio/16026/se/va/estat/arriba/altre

¿Indecisos?


Como parte de la estrategia para tratar de normalizar al máximo el referéndum del 1-O, los partidos y entidades independentistas tienen previsto arrancar en las próximas semanas una campaña para “convencer a los indecisos” de que voten sí1,2. De hecho, parece incluso que la ANC ha decidido empezar ya la precampaña en el aeropuerto de El Prat, repartiendo entre los pasajeros panfletos vinculando la huelga del personal de la empresa Eulen con un nuevo agravio del gobierno de Madrid contra Cataluña3 (¿o quizá nos quieren decir que la huelga es una cosa española, que desaparecerá tras la independencia? Bromeo, por supuesto: que no se me enfade nadie).

Leyendo estas noticias, no puedo evitar preguntarme: ¿se puede aún hablar de indecisos a estas alturas del procés? Después de años de campañas, mítines, manifestaciones, declaraciones, performances, etc., ¿aún hay gente indecisa con respecto a la independencia? Sinceramente, me cuesta de creer. En tiempos del lejano 9N el dret a decidir aún era una novedad y había margen para la duda. A estas alturas, mi sensación es que las cartas ya llevan mucho tiempo repartidas y quien no está a favor de la independencia es que está en contra (aunque no lo diga en voz alta).

1 http://www.ara.cat/politica/LANC-comencara-campanya-referendum-aglutinar_0_1844215634.html
2 http://www.elpuntavui.cat/politica/article/17-politica/1199596-es-important-ara-convencer-els-indecisos.html
3 https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2017-08-07/anc-folletos-independencia-el-prat-conflicto_1426203/

Espontáneamente

Leyendo sobre el informe distribuido por la sectorial de psicólogos de la ANC1, me ha llamado mucho la atención que recomienden “una movilización que, de forma espontánea, surja el día en que el Parlament apruebe la ley de transitoriedad jurídica y convoque el referéndum”. Y para ello propone “una reacción exultante de toda la población y en todo el territorio (petardos, campanas, bocinas de los coches, silbatos, etc.)”.

La sociedad catalana nunca ha sido muy espontánea, pero mal vamos si la ANC tiene que persuadir a los suyos para que salgan a la calle “espontáneamente” y teatralicen una ruidosa manifestación de apoyo a la independencia.

1 http://www.lavanguardia.com/politica/20170626/423699477059/informe-anc-moderar-lenguaje-dependentistas.html

¿La revolución de las sonrisas?

Hace cinco años, el proceso independentista arrancó con la idea de que iba a ser La revolta dels somriures (La revolución de las sonrisas): una protesta firme pero pacífica que en unos meses (o un par de años, como mucho) desembocaría en una festiva proclamación de independencia, apoyada por una inmensa mayoría de catalanes a los que se habría convencido con irrefutables argumentos socio-económico-culturales.

Cinco años después, hemos pasado de aquellas sonrisas a tener que escuchar al President Puigdemont declarando: “Damos miedo, y más que daremos”1. Las sonrisas se acabaron hace tiempo: supongo que es difícil continuar sonriendo mientras la presión crece sin válvula de escape fuera (y dentro) de tu gobierno. Lo que queda ya son los rictus, el secretismo, los aspavientos y una desasosegante sensación de colisión inminente en el que ambos bandos intentarán hacerse el máximo daño posible.

Valentí Puig dijo hace poco en La Vanguardia que no le extrañaría que, para subir aún más la temperatura, a partir de septiembre la Generalitat optara por un “lenguaje paramilitar”2. Ojalá me equivoque, pero me da en la nariz que los planes del gobierno Puigdemont van por ahí. No me sorprendería que en las semanas previas al 1-O el lenguaje del independentismo institucional adoptase un tono cada vez más insurreccional, con apelaciones cada vez más explícitas a la desobediencia y amenazas veladas sobre el uso de los Mossos como garantes del referéndum. Una de las estrategias de Puigdemont es provocar al máximo a Rajoy con la esperanza de que pierda los nervios y ordene alguna medida de fuerza que permita al independentismo presentarse al mundo (y a los catalanes no independentistas) como víctima de la antidemocrática opresión española. Porque, en el fondo, el plan de Puigdemont no es hacer un referéndum: es que no le permitan hacerlo y, si puede ser, de la manera más violenta y traumática posible.

1 https://elpais.com/ccaa/2017/07/01/catalunya/1498903688_117845.html
2 https://politica.elpais.com/politica/2017/07/23/actualidad/1500819773_840654.html

Prólogo

Inicio este blog exactamente a dos meses del (teóricamente) primer día de Cataluña como Estado independiente1, con la idea de relatar los hechos de estas semanas decisivas del procés desde el punto de vista de un catalán que no está de acuerdo con la independencia.

Cuando se inició el procés, por allá por el 2012, ya abrí otro blog2 con la intención de opinar sobre los acontecimientos. Acabé dejándolo cuando me di cuenta de que el procés avanzaba con una lentitud tan exasperante que el blog iba a acabar dando vueltas a los mismos temas sine die. Sin embargo, la reciente precipitación de los acontecimientos me ha decidido a retomar mi propuesta.

En aquella primera ocasión elegí expresarme en catalán porque mi idea era dirigirme al publico de Cataluña. Quería demostrar a mis vecinos que no ser independentista no significa ser un furibundo nacionalista español que se niega a hablar en catalán y combate cualquier muestra cultural en esa lengua. Sin embargo, esta vez he decidido usar tanto el catalán como el castellano porque quiero hacer accesible mi opinión al lector del resto de España. Me apetece explicar que en Cataluña no todo el mundo desea la independencia ni cree que hay que elegir entre ser catalán o español. De hecho, si nos atenemos a los resultados de las elecciones al Parlament y las últimas encuestas del CEO3, sólo una minoría piensa así (pero una minoría que tiene mayoría en el Parlamento catalán por cosas de la magia del sistema electoral).

No sé si este blog tendrá mucho o poco público (creo que más bien será lo segundo), pero siento que tengo que dejar mi opinión plasmada públicamente en la red, como modestísimo testimonio de estos días tan intensos que estamos viviendo en Cataluña.

1 http://www.elperiodico.com/es/politica/20170704/presentacion-ley-referendum-grupos-parlamentarios-6146060
2 http://unaltrecatala.blogspot.com
3 http://www.elperiodico.com/es/politica/20170721/encuesta-independencia-cataluna-ceo-julio-2017-6181839