Imponer el relato

En la política los nombres cambian con mucha más rapidez que los conceptos que definen. Por ejemplo, en el entorno del procés se ha puesto de moda el término “imponer un relato” para referirse al análisis de cualquier hecho desde una perspectiva siempre favorable a los intereses de su ideología. Naturalmente, éste no es un invento de los estrategas independentistas: es el “en las elecciones ganamos siempre” que hemos visto tantas veces. La actualidad nos da ejemplos constantes de su uso, ya sea en la prensa, la televisión o las redes sociales (uno de mis favoritos es cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras transformó su dimisión de 2015 en un acto de “devolver de la soberanía al pueblo”).

Dije hace unos días que me sorprendió agradablemente el esfuerzo mediático e institucional por desvincular el atentado del 17-A del proceso independentista. Sin embargo, tras el impacto inicial la dinámica del procés se ha vuelto a imponer y todos han comenzado a arrimar el ascua a su sardina: la eficacia de la respuesta policial e institucional tras el atentado ha servido a los medios unionistas para profundizar en conceptos de unidad frente al terror que, en el contexto actual, nos llevan a pensar fácilmente en la unidad de España. Por el lado independentista, algunos han corrido a ver en esa eficacia un claro apoyo a la independencia: Cataluña ha demostrado que puede perfectamente funcionar como un Estado; las instituciones y fuerzas de seguridad catalanas no tienen nada que envidiar a las de cualquier Estado europeo; la prensa extranjera hablaba de “Catalan police” y no de “Spanish police”, etc1-4. Cada uno trata de “imponer su relato” frente al de los demás, convencer a la gente de que su equipo ha ganado el partido y, si es posible, conseguir que su interpretación se la que prevalezca en los medios y las redes sociales.

Hagamos ahora un ejercicio: imaginemos por un momento que la respuesta de las instituciones catalanas al atentado hubiera sido insatisfactoria y que hubiera recibido un aluvión de críticas. ¿Qué hubiera ocurrido? ¿Cuál hubiera sido el análisis? ¿Se hubiera entonado un mea culpa con la misma celeridad con la que se han colgado las medallas? Mi sensación es que no. Los medios unionistas hubieran vinculado implícitamente esa inoperancia al turbulento proceso de “desconexión” promovido por el independentismo, insistiendo en la inapelable necesidad de reconstruir la unidad institucional. Y los opinadores de la independencia hubieran corrido a transformar esas críticas en un relato de apoyo a la independencia: las instituciones catalanas no han podido actuar correctamente porque no reciben suficiente apoyo del Estado español; España ningunea y oculta información a los Mossos; aquí tenemos un motivo más por el que Cataluña tiene que cortar con España, etc.

Por supuesto no lo podremos saber nunca, pero tengo la convicción de que las conclusiones hubieran sido exactamente las mismas en ambos casos: así es cómo funciona la estrategia del “imponer un relato”, que es tan vieja como la misma política. Aquí todos dicen que ganan, como si en el 17-A hubiera algo que ganar.

1 http://www.vilaweb.cat/noticies/la-paradoxa-informativa-la-geografia-el-nostre-compromis-els-mossos-i-el-dia-que-vam-actuar-com-un-estat-opinio-pere-cardus-rambla-barcelona-cambrils-atemptat-catalunya/
2 http://www.diaridegirona.cat/opinio/2017/08/20/mossos-estructura-destat/862966.html
3 http://elmon.cat/opinio/23926/un-vell-estat-a-remolc-dun-nou-estat
4 http://www.naciodigital.cat/opinio/16026/se/va/estat/arriba/altre

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