Después del 1-O


Quizá me estoy equivocando mucho, pero no creo que la independencia vaya a llegar después del 1-O. El pasado 4 de julio, el President Puigdemont explicó en rueda de prensa que, “en caso de ganar el sí” en el referéndum del 1-O, declararía la independencia de Cataluña en tan sólo 48 horas1. Tengo que decir que me sorprendió lo atrevido de la afirmación, porque hasta ese momento el Govern de la Generalitat había sido muy cauteloso sobre ese tema2. Y también me llamó la atención la forzada equidistancia de la frase, porque teniendo en cuenta que la mayoría de votantes del “no” se quedaría en casa, “en caso de ganar el sí” suena más mordaz que otra cosa.

Pero lo importante de la declaración de Puigdemont es que sitúa Cataluña a apenas nueve semanas de la independencia. Piénsenlo bien: nueve semanas. Eso no es nada. Eso son tres chapuzones en la playa y volver a poner el pie en el trabajo. Nueve semanas significa que este otoño tendremos que cruzar un paso fronterizo para ir a una reunión de trabajo en Madrid o al pueblo de los abuelos en Andalucía; que este año fue el último en que pagamos impuestos a la Agencia Tributaria y que nos comimos las uvas con las campanadas de la Puerta del Sol; que nuestros estudiantes empezarán el curso escolar en un país y lo acabarán en otro; que en cuestión de semanas quizá estemos fuera de la Unión Europea, y que el español puede dejar de ser pronto lengua oficial en nuestro territorio; que en nada las vidas de los catalanes estarán reguladas por leyes completamente distintas a las actuales (y todavía desconocidas).  Entre muchísimas otras cosas que pasarán dentro de cinco semanas. Trascendental, ¿no? Probablemente la sacudida más importante que ha sufrido la sociedad catalana en los últimos 300 años, por no decir en toda su Historia.

Pero, entonces, ¿por qué nadie habla de ello?

Yo vivo en Barcelona, y aquí no se escucha a nadie hablar de la (inminente) independencia. Ni en casa, ni en el trabajo, ni en el transporte público, ni en la panadería, ni en el mercado, ni en el gimnasio, ni en ningún lado. Los medios de comunicación hablan de eso constantemente, pero por la calle no se oye a nadie hablar del tema, ni a favor ni en contra. No recuerdo cuándo fue la última vez que oí una conversación sobre la independencia en un lugar público. ¿Y por qué pasa eso? ¿Por qué nadie habla de un asunto tan absolutamente crucial, que nos afectará a todos para el resto de nuestras vidas?

Pues porque, en el fondo, nadie se acaba de creer que la independencia vaya a llegar en diez semanas. Según una reciente encuesta de La Vanguardia, sólo un 11.9% de los catalanes cree que el procés acabará con una declaración de independencia3.  Una cifra tan escandalosamente baja (aún sin descartar que pueda estar cocinada) da una idea de la poca confianza que los propios independentistas de base tienen en los planes secesionistas de la Generalitat. No creo que la independencia vaya a llegar después del 1-O. Sencillamente, porque la mayoría de los catalanes (independentistas incluidos) no lo creen.

1 https://www.efe.com/efe/espana/politica/la-ley-de-referendum-preve-declarar-independencia-antes-48-horas-si-ganase-el/10002-3315805
2
http://www.lavanguardia.com/politica/20170522/422805024847/govern-junts-pel-si-desmientes-independencia-dui-inmediata-referendum.html
3
http://www.lavanguardia.com/politica/20170702/423834402373/el-54-de-los-catalanes-esta-dispuesto-a-participar-en-una-consulta-unilateral.html

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